Detener la tuberculosis
Líneas directrices para una movilización social
Un enfoque de la tuberculosis basado en los derechos humanos
La tuberculosis está profundamente arraigada en poblaciones donde los derechos humanos y la dignidad están limitados.
Si cualquiera puede contraer la tuberculosis, la enfermedad prolifera entre los más vulnerables: las poblaciones marginalizadas y discriminadas, y la gente anclada en la pobreza.Este documento examina los aspectos relativos a los derechos humanos en relación con la vulnerabilidad de las personas a la tuberculosis y con su acceso al tratamiento de la enfermedad. Se dirige a grupos y entornos particulares, cuyos individuos son especialmente vulnerables a la tuberculosis y a su impacto, y, en caso de contraer la enfermedad, tienen un acceso limitado al tratamiento limitaciones creadas por razones de estigma, falta de información idónea e inadecuada asignación de recursos a aquellos que más los necesitan. Las mujeres, los niños, los emigrantes y refugiados, los presos y la gente infectada con VIH son los grupos considerados más vulnerables.
El principio de no discriminación es fundamental para la teoría y la práctica de la salud pública y los derechos humanos. La discriminación sexual, por ejemplo, ligada a vulnerabilidad a la tuberculosis y al acceso limitado al tratamiento, puede dar como resultado la negación a chicas y mujeres del acceso a la educación, a la información y a las diversas formas de participación económica, social y política, lo cual contribuiría a aumentar los riesgos de salud.
El incumplimiento del derecho a la información también puede tener impacto sanitario significativo. La desinformación acerca de las causas de la tuberculosis, de su transmisión y de su curación está relacionada con el estigma vinculado a la tuberculosis y a los enfermos tuberculosos. Los niños de hogares donde hay tuberculosis pueden ser expulsados de las escuelas y enviados a trabajar. En ambos casos, se priva a los niños de su derecho a la educación y se los expone a situaciones donde puede existir un riesgo de contacto más prolongado con personas que presentan una tuberculosis activa.
Las cárceles son consideradas como un entorno que aumenta la vulnerabilidad a la tuberculosis. Se sostiene que "dado que la tuberculosis se puede diagnosticar, tratar y curar fácilmente, pero puede conducir a la muerte si se descuida, contraer la tuberculosis y no tener acceso al tratamiento debido a las pobres condiciones en las cárceles puede considerarse una violación de los derechos humanos."1 Tanto la población encarcelada como la comunidad en general tienen derecho a ser protegidos contra la tuberculosis contraída en las cárceles y demás instituciones.
La necesidad de abordar conjuntamente la tuberculosis y el VIH a la luz de los derechos humanos es una necesidad urgente. Las condiciones que incrementan la vulnerabilidad a la tuberculosis pobreza, carencia de hogar, consumo abusivo de sustancias, estrés psicológico, desnutrición, condiciones de hacinamiento- incrementan igualmente la vulnerabilidad al HIV. Las tasas de infección más elevadas de ambas enfermedades se registran en las poblaciones típicamente desfavorecidas o marginalizadas por las sociedades en que viven.
La doble epidemia del VIH y la tuberculosis pone sobre el tapete cuestiones relacionadas con la elección personal y la confidencialidad. Todo individuo tiene derecho a la privacidad, que lo protege tanto de las pruebas obligatorias como de su estado de salud. Todo individuo tiene igualmente derecho a ser educado e informado acerca de la tuberculosis, del VIH y de la sinergia entre ambas infecciones, de modo que pueda hacer elecciones bien fundadas en lo referente a las pruebas y los tratamientos.
Asimismo, los derechos humanos son presentados en el documento como una herramienta para la recolección y análisis de los datos. Los principios y normas en materia de derechos humanos son importantes a la hora de decidir qué datos recolectar para determinar el tipo y el alcance de los problemas sanitarios que afectan a la población. Las decisiones sobre el modo de recogida de los datos (desglosados según la edad y el sexo, por ejemplo) tienen, asimismo, una influencia directa en el tipo de políticas y programas que se aplicarán. La recogida y el análisis de datos sobre subpoblaciones particularmente vulnerables a la tuberculosis debe permitir detectar todo tipo de discriminación y tomar las medidas necesarias.
Los derechos humanos sitúan al individuo en el centro de cualquier política, programa o legislación. La participación activa, libre y bien fundada de los individuos es un componente esencial de todo enfoque basado en los derechos humanos. Se debe conceder especial atención a la implicación de los sectores más vulnerables y marginalizados de la sociedad a la hora de establecer prioridades, tomar decisiones y programar, implementar y evaluar programas que puedan afectar a su desarrollo.
Se propone un enfoque de la tuberculosis basado en los derechos humanos como el camino hacia la movilización social para detener la enfermedad. La movilización social se define como un movimiento a gran escala que compromete a los individuos a participar en la consecución de un objetivo específico. Implica a todos los segmentos importantes de la sociedad: los responsables de toma
r medidas, personalidades, organizaciones no gubernamentales como grupos profesionales y religiosos, medios de comunicación, sector privado, comunidades e individuos. La movilización social es un proceso de diálogo, negociación y consenso, que compromete a un amplio abanico de actores a emprender esfuerzos interrelacionados y complementarios, teniendo en cuenta las necesidades sentidas por la población. La interdependencia de los derechos humanos -el derecho a la no discriminación y el derecho a la información, por ejemplo, son elementos esenciales para la consecución del derecho a la salud- y la necesidad de una movilización a todos los niveles de la sociedad en torno a los principios básicos de los derechos humanos, apelan a un enfoque basado en la movilización social.
"Un enfoque basado en los derechos humanos y en la salud puede reforzar los sistemas sanitarios mediante el reconocimiento de las diferencias inherentes entre los distintos grupos de población y proporcionar a los más vulnerables las herramientas necesarias para participar y reivindicar derechos específicos"2
Los sistemas sanitarios y la prestación de atención sanitaria están teniendo cada vez más en cuenta las normas y principios de los derechos humanos. Eso se refleja en el nuevo interés manifestado por preguntas como: ¿Hay igualdad de acceso? ¿Se respetan la privacidad y la confidencialidad? ¿Practican los proveedores la no discriminación? ¿Se presta atención suficiente a los grupos vulnerables? La experiencia ha demostrado que cuando los sistemas sanitarios tienen en cuenta éstas y otras cuestiones sobre los derechos humanos, resultan beneficiados tanto los pacientes como la salud pública.
Este documento no pretende ser un informe completo de todos los aspectos vinculados a los derechos humanos que pueden afectar la vulnerabilidad de los individuos a la tuberculosis y los riesgos e impactos asociados. Antes bien, examina la noción de equidad y otros principios sobre los derechos humanos, como la libertad de no ser discriminado y el derecho a la información y a la educación, con vistas a generar nuevas concepciones y acciones en la lucha global contra la tuberculosis. Parte de la base de que es preciso hacer muchos más esfuerzos para desarrollar la comprensión y movilizar las acciones contra la tuberculosis en relación con los derechos humanos.
1
Levy M, Reyes H, Coninx R. Overwhelming consumption in prisons: Human rights and tuberculosis control. Health and Human Rights, 1999 (1): 166-191.2
Draft WHO Strategy on Health and Human Rights. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2000 (documento no publicado, a disposición del público en Desarrollo Sostenible y Entornos Saludables, Departamento de Salud en Desarrollo Sostenible (SDE/HSD), Organización Mundial de la Salud, 1211 Ginebra 27, Suiza).Back to Home Page - Top of Page